¿A qué edad puede un bebé empezar a usar la tecnología?

Somos modelo para nuestros hijos y los más importante es enseñarles a amar, vivir con otros, a cuidar a los otros y servir y ser solidarios.

            Es la pregunta que se hacen muchos padres ante el innegable hecho que la tecnología es parte importante en nuestras vidas, no lo podemos negar. Tampoco conviene satanizarla porque, usada con sentido común y equilibrio, es una gran herramienta de trabajo y diversión.

            Nos enfocaremos en la pregunta en relación a los bebés. De 1 a 3 años los bebés no tendrían por qué usar tecnología, de ninguna clase. En esa edad, lo más importante para un bebé es realizar actividades sensoriales y motoras que contribuyan a su desarrollo físico e intelectual. Todo lo relacionado con la motricidad gruesa es importantísimo para su desarrollo cerebral: voltearse, sentarse, gatear, pararse, caminar, correr, trepar, equilibrarse, etc. Deben de ocupar una parte importante de sus actividades diarias. La motricidad fina que se desarrolla cuando aprenden a utilizar sus manos de forma especializada: movimiento de pinza, hacer ensartes, cortar, entorchar, etc. Actividades sensoriales como tocar, escuchar, observar, experimentar, son fundamentales en esta edad.

Otro tema relevante es la necesidad de relación personal que necesita el niño. El cariño, la atención a sus necesidades básicas, la seguridad emocional, la estabilidad general en su vida son primordiales para un desarrollo equilibrado de su personalidad.

Dicho lo anterior, ¿qué lugar podría ocupar un celular, una tablet, la TV en la vida del niño? Podemos ver que no es importante la tecnología en estas edades, pero muchas veces es la niñera perfecta. El niño se queda hipnotizado ante una pantalla y caemos en la tentación de entretenerlo con ellas sin ponernos a pensar que le estamos creando un hábito adictivo que, mientras más temprano se inicie, más consecuencias tendrá en su futuro.

Podemos observar, cómo en la era de la comunicación global la comunicación personal ha quedado relegada. Se nos olvida que una persona, y sobre todos los niños que están en proceso de formación, necesitan relacionarse con personas para desarrollar el apego y la sociabilidad. El niño se nutre tanto de alimento como de amor. Las pantallas nos alejan de las demás personas, nos aíslan, nos quitan mucho tiempo que debería ser utilizado para estimular integralmente el desarrollo de destrezas y buenos hábitos en los pequeños.

No seamos padres que dicen estar presentes, pero en realidad no lo están porque están siendo absorbidos por la tecnología: Facebook, Instagram, YouTube, WhatsApp, etc. No caigamos en ese error porque además le estamos mostrando a nuestros hijos, con el ejemplo, que podemos olvidarnos de la realidad para vivir en un mundo virtual.  Somos modelo para nuestros hijos y los más importante es enseñarles a amar, vivir con otros, a cuidar a los otros y servir y ser solidarios. Eso no se logra a través de una pantalla.

Julia de Anleu